Alerta por el resurgir del sarampión en Europa: por qué vuelve y qué recomiendan los expertos en España

Alerta por el resurgir del sarampión en Europa: por qué vuelve y qué recomiendan los expertos en España

El sarampión, una enfermedad que muchos daban por “del pasado”, vuelve a ocupar titulares en Europa. En las últimas semanas, varios países han notificado aumentos de casos y brotes vinculados a viajes y a bolsas de población con baja cobertura vacunal. En España, los expertos insisten en un mensaje claro: la vacuna es la herramienta más eficaz y revisar el calendario vacunal puede evitar sustos, especialmente antes de viajar.

La señal de alarma no surge de la nada. La Organización Mundial de la Salud (OMS) y UNICEF llevan tiempo advirtiendo de que las interrupciones en la vacunación durante la pandemia, junto con la desinformación y las dificultades de acceso en algunos entornos, han dejado a millones de niños sin dosis esenciales. El sarampión es especialmente sensible a estos “huecos”: es uno de los virus más contagiosos que existen y, cuando baja la inmunidad colectiva, encuentra terreno fértil.

En Europa, el Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC) ha recordado que para frenar la transmisión se necesita una cobertura muy alta con dos dosis de la vacuna triple vírica (sarampión, rubéola y parotiditis). El motivo es epidemiológico: el sarampión puede propagarse con gran facilidad en espacios cerrados y en entornos con alta interacción social (colegios, transporte, eventos), y una sola persona infectada puede contagiar a muchas otras si no están protegidas.

“Cuando hablamos de sarampión, no hablamos de un catarro con manchas: puede provocar neumonía, encefalitis y complicaciones graves, especialmente en bebés, embarazadas y personas inmunodeprimidas”, explica la doctora Marta Ruiz, pediatra y miembro de un comité asesor de vacunación hospitalario en Madrid. “La buena noticia es que tenemos una vacuna muy eficaz y con un perfil de seguridad ampliamente conocido”.

España mantiene históricamente coberturas altas, pero Salud Pública y sociedades científicas llevan años señalando un punto débil: la existencia de bolsas de no vacunación (por retrasos, dudas o barreras de acceso) y la importación de casos desde zonas con mayor circulación del virus. En un mundo con movilidad constante, basta un viaje para que un caso importado llegue a un entorno con personas susceptibles y se inicie un brote.

¿Por qué vuelve ahora? Los especialistas apuntan a una combinación de factores. Por un lado, el “arrastre” de niños que no recibieron la primera o la segunda dosis a tiempo. Por otro, la caída de la percepción de riesgo: al ver menos enfermedad, algunas familias infravaloran la importancia de vacunarse. Y, en paralelo, la expansión de mensajes falsos sobre vacunas en redes sociales. “La desinformación no solo confunde: reduce coberturas reales y eso se traduce en casos”, subraya el epidemiólogo Javier Sanz, consultor en salud pública. “Con el sarampión no hay margen: la protección comunitaria debe ser muy alta para que el virus no circule”.

Los síntomas del sarampión suelen empezar con fiebre alta, malestar, tos, rinitis y conjuntivitis, seguidos de la erupción cutánea característica. El periodo de contagio puede comenzar antes de que aparezcan las manchas, lo que complica la contención. Por eso, ante sospecha, los expertos recomiendan contactar con el centro de salud antes de acudir presencialmente, para reducir el riesgo de exposición en salas de espera.

La recomendación práctica para la población general es sencilla: revisar el estado vacunal. En el calendario infantil, la pauta completa incluye dos dosis de triple vírica. En adultos, especialmente los nacidos a partir de finales de los 70 y 80 (según historial vacunal y campañas de cada comunidad), puede haber dudas sobre si recibieron una o dos dosis. Si no hay registro, el profesional sanitario puede valorar la indicación de vacunación. En personas que vayan a viajar, la revisión cobra aún más importancia, porque el riesgo de exposición aumenta en aeropuertos, hoteles y eventos masivos.

Hay colectivos en los que la prevención es especialmente crítica: bebés demasiado pequeños para completar pauta, embarazadas (que no pueden recibir vacunas atenuadas durante el embarazo) y personas con inmunosupresión. Aquí entra en juego la protección indirecta: cuanta más gente vacunada, menos oportunidades tiene el virus de llegar a quien es más vulnerable.

El resurgir del sarampión funciona como termómetro de un sistema preventivo: cuando falla la cobertura, la enfermedad reaparece. La respuesta, coinciden los expertos, no pasa por alarmismo sino por acción: información fiable, acceso fácil a la vacunación y revisión de dosis pendientes. “Es un recordatorio de que la salud pública se mantiene con decisiones cotidianas”, concluye Ruiz. “Vacunarse no solo protege a quien se vacuna: protege a toda la comunidad”.

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