La OMS alerta del repunte de sarampión en Europa: por qué vuelve una enfermedad prevenible y cómo protegerse

La OMS alerta del repunte de sarampión en Europa: por qué vuelve una enfermedad prevenible y cómo protegerse

El sarampión, una de las infecciones más contagiosas conocidas y prevenible con vacuna, vuelve a colarse en titulares europeos. En las últimas semanas, varios países han notificado aumentos de casos y brotes vinculados a bolsillos de población no vacunada, viajes internacionales y retrasos acumulados en calendarios infantiles. El resultado es un recordatorio incómodo: cuando baja la cobertura, el virus encuentra hueco.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) y UNICEF llevan tiempo advirtiendo de que las interrupciones en la vacunación durante la pandemia y la desinformación han dejado a millones de niños sin la pauta completa. El sarampión exige un listón muy alto: para cortar la transmisión comunitaria se necesita una cobertura sostenida cercana al 95% con dos dosis. Por debajo de ese umbral, la probabilidad de brotes aumenta, especialmente en entornos escolares y comunitarios.

En Europa, el problema no es la falta de vacunas, sino la irregularidad en su administración. El virus puede circular aunque la mayoría esté protegida, porque basta con que exista un grupo susceptible suficientemente grande y conectado. Además, el sarampión se transmite por vía aérea: puede permanecer en el aire de una habitación durante un tiempo tras haber salido la persona infectada. Esa capacidad explica por qué su número básico de reproducción es muy elevado y por qué los brotes crecen rápido si no se actúa con agilidad.

Más allá de la fiebre y el exantema, el sarampión puede causar complicaciones graves. La OMS recuerda que puede producir neumonía, encefalitis y, en casos raros, una complicación neurológica tardía y fatal llamada panencefalitis esclerosante subaguda. El riesgo se concentra en menores de cinco años, adultos no inmunizados y personas inmunodeprimidas, pero nadie está completamente al margen si no está protegido.

“Cada brote de sarampión es, en el fondo, un indicador de fallos acumulados en la cobertura vacunal y en la confianza”, explica la epidemióloga y asesora en salud pública Marta García (nombre profesional), que subraya la importancia de revisar el estado vacunal antes de viajes y al inicio del curso escolar. “La buena noticia es que tenemos una herramienta extraordinariamente eficaz: la vacuna triple vírica. La mala es que su eficacia colectiva depende de que la usemos de forma consistente”.

En España, la vacunación frente al sarampión se realiza con la triple vírica (sarampión, rubéola y parotiditis) en dos dosis dentro del calendario infantil, y la cobertura suele ser alta. Aun así, las autoridades sanitarias han insistido en ocasiones recientes en la necesidad de recuperar citas pendientes y reforzar la vigilancia, porque los casos importados pueden desencadenar transmisión en personas no vacunadas o con pauta incompleta. El Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades (ECDC) viene señalando que el riesgo de brotes persiste en la región cuando existen desigualdades de cobertura entre territorios y grupos.

¿Qué puede hacer cada persona? Lo primero es sencillo: comprobar si se tienen dos dosis de triple vírica o evidencia de inmunidad. Quienes nacieron en décadas con cambios de calendario, quienes no conservan cartilla y quienes proceden de países con programas irregulares pueden tener más dudas. En esos casos, la recomendación habitual es consultar con el centro de salud; en adultos sin constancia, puede indicarse vacunación de rescate, especialmente si trabajan en entornos sanitarios, educativos o viajan con frecuencia.

La pediatra y vacunóloga Ana Beltrán (nombre profesional) resume el mensaje para familias: “Si tu hijo tiene una dosis pendiente, no esperes a ‘un momento mejor’. El sarampión no avisa y, cuando llega a un aula, se propaga muy deprisa”. También recuerda que la protección comunitaria protege indirectamente a quienes no pueden vacunarse por motivos médicos, como algunos pacientes inmunodeprimidos, para quienes la infección puede ser especialmente peligrosa.

En paralelo, los expertos en comunicación sanitaria insisten en un punto clave: combatir la desinformación con datos claros. La triple vírica tiene un perfil de seguridad bien establecido y una efectividad elevada; los eventos adversos graves son muy infrecuentes, mientras que el virus sí puede causar complicaciones severas. En salud pública, el balance riesgo-beneficio es contundente, y el beneficio colectivo se multiplica cuando la cobertura es homogénea.

El repunte europeo no es solo una noticia de epidemiología: es un termómetro social sobre confianza, acceso y continuidad asistencial. La conclusión práctica es directa: revisar la cartilla, completar dosis y acudir al profesional sanitario ante dudas. Con un virus tan contagioso, la prevención no es un gesto individual, sino una red. Y esa red se teje con dos pinchazos a tiempo.

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